| Cuando era niño me enseñaron las bases de distintas teorías como la teoría de la relatividad, la teoría de la formación del universo y la teoría de la evolución de las especies. Por supuesto uno tiende a aceptar tales teorías como ciertas, como absolutamente ciertas, como si fueran leyes, sin darle mucha importancia a la diferencia entre leyes y teorías.
Sin embargo en la teoría de la evolución de las especies había un montón de detalles que me molestaban de sobremanera. Mucho me parecía más una mala fábula, una torpe novela, que algo con rigor científico. Frases en donde todo se le atribuye casi con un poder más que mágico, al tiempo, como una suerte de comodín que sirve para explicar todo lo inexplicable.
Más adelante, cuando veía documentales en donde todo se explicaba con frases como "Los antepasados de los pájaros modernos eran probablemente pequeños dinosaurios emplumados que vivían en los árboles y que desarrollaron alas para planear entre las copas", siempre me preguntaba cómo había sucedido esto. ¿Las alas se habían desarrollado de a poco?¿Porque tenían la necesidad se les desarrolló las alas? ¿Cómo se desarrolló algo de a poco?
Atento a los postulados de Darwin, las formas de vida no son estáticas sino que evolucionan; las especies cambian continuamente, unas se originan y otros se extinguen, el proceso de la evolución es gradual, lento y continuo, sin saltos discontinuos o cambios súbitos.
En aquél tiempo, y aún hoy estoy de acuerdo en los postulados de la selección natural, donde la variabilidad y la supervivencia en la lucha por la vida van favoreciendo el mejoramiento de las especies. Con simples postulados matemáticos se llega a la misma conclusión. Pero este mismo hecho me hacía imaginar un animal evolucionando con un pequeño ala todavía no desarrollada, así que como ala no le servía. Por una cuestión de inutilidad el pequeño embrión de ala debía haberse atrofiado y mas bien tendido a desaparecer.
En ése entonces, con lo que entendía del proceso, y aún aceptándolo como verdad, los mismos postulados parecían ilógicos y golpearse entre ellos. Toda el postulado de que los organismos parecidos se hallan emparentados y descienden de un antepasado común, se llevaba muy mal con las clases de genética donde era muy claro que no debía cruzarse hermanos o parientes muy cercanos porque el resultado es la degradación de la especie. Si todos los organismos vivientes pueden remontarse a un origen único de la vida, si todos los hombres descendemos de un teórico adán ¿cómo es que fué sucediendo la descendencia de ése adán?
Otro problema por entonces que tenía era que la evolución de las especies se debía dar en períodos largos de tiempos en diferencia de cientos de miles de años. Así con una idea ecologista reducida de sólo dos componentes, conejos y lobos, donde los segundos aparecían como una evolución natural para alimentarse de los primeros, me parecía que con una cantidad enorme de años de diferencia entre la aparición del conejo y el lobo, debía haber habido una saturación tal de conejos, que ciertas capas de la tierra debían estar llenas de estos esqueletos, lo que nadie decía haber encontrado. Es decir ecológicamente no me cerraba el postulado de cientos de miles de años de evolución. Me parecía insostenible, pero por supuesto poco lo cuestionaba.
Luego empecé a ver que los postulados de las leyes de Mendel sobre genética, sobre los genes recesivos y dominantes, a obedecer más a un principio de constancia y regularidad que a un principio de cambio, por otra parte De Vries daba testimonio de la aparición súbita de variantes en el proceso de reproducción de ciertos tipo de plantas, cuestionaba tanto el gradualismo como el mecanismo de la selección natural.
Tardé en darme cuenta que ya había nuevas teorías como la teoría sintética de la evolución o neodarwinismo , que rechaza la herencia de los caracteres adquiridos, pero ratificabas los gradualismo en la evolución y proponían como mecanismo de la selección natural a la producción de mutaciones cromosómicas o variabilidad genética y una
selección de los portadores de dotación genética más favorable para hacer frente a las presiones ecológicas; los que matemáticamente tienen una probabilidad de supervivencia y de procreación más alta que el resto de la población.
Pero éstas teorías me hicieron plantearme cual de las dos sería válida, y si las dos no serían erróneas. También me planteé ¿por qué me habían enseñado una teoría como la de Darwin si ya había otras que trataban de explicar sus fallas?.¿Cómo es que las fallas nunca están documentadas? ¿Cuál es el sentido de enseñar algo erróneo?
Si hay evidencia física y de química que contradice la teoría ¿por qué ocultarla? Además por ejemplo, una dificultad que es conocida como el «dilema de Haldane argumenta que no se explica la permanencia de una especie cuando parte de sus individuos han evolucionado hacia formas más aptas constituyendo otra.
Al fin me he dedicado a buscar información de evidencia que ratifique mi impresión de estar ante una gran e inexplicable engaño.
Curiosamente, y quizás por ello de más valor, la ratificación de todas mis dudas la obtuve de la lectura de afirmaciones del paleontólogo neodarwinista Gould, quien acepta que a partir del voluminoso registro fósil actual, no hay justificación científica de hablar de proceso evolutivo gradual: la evolución ha avanzado mediante cambios súbitos, a saltos. Por decirlo así, se advierte que de repente, aparecen simultáneamente un sinnúmero de especies.
Este aporte científico y indubitable de la paleontología a eliminar el gradualismo, y en definitiva eliminar al “tiempo” como hacedor mágico me hizo preguntarme cómo yo un simple estudiante podía haber imaginado que la creación gradual de las especies no podía sustentarse y miles de científicos o al menos quienes dicen serlo la hayan aprobado sin la más mínima duda.
Pareciera que estoy escuchando a políticos y no a científicos, deformando la verdad o ajustando los hechos a sus conveniencias. Desde allí me he convertido en un escéptico de toda información evolucionista, y cada vez que me lo he propuesto he encontrado otra explicación no evolucionista a los mismos hechos presentados.
Con fé católica fui instruido a aceptar un conjunto de dogmas religiosos, lo que no me ha impedido también llegar a plantearme la existencia de Dios. Al contrario de aceptar simplemente la religión como un acto de fé, he tratado de demostrar científicamente la existencia de Dios.
Realmente admiro y me sorprenden los agnósticos, o quienes pueden conformarse con un “no sé”. Yo soy incapaz de quedarme en ése pensamiento y deseo saber. Por supuesto no dudo que como humanos estamos limitados a conocimientos terrenales, y a una imposibilidad de saber sobre el más allá, pero ello no implica que no podamos intuirla y finalmente por el razonamiento llegar a probar que Dios existe,
Muchos filósofos se han planteado lo mismo. Uno de los filósofos que más me gustan es San Agustín, pues al leerlo sus pensamientos son profundos, y con gran sorpresa encontré que definió el mismo método que al final yo he usado: El dijo: 1) en un principio, la razón ayuda al hombre a alcanzar la fe; 2) posteriormente, la fe orientará e iluminará a la razón; 3) la razón, a su vez, contribuirá ulteriormente al esclarecimiento de los contenidos de la fe.
Una de las afirmaciones interesantes que hizo hace 15 siglos es que el tiempo es creación de Dios, antes de crear el cielo y la tierra no había tiempo. Algo que hoy aceptamos como verdad, que el tiempo no existe antes del Big Bang.
Hoy, cualquier persona normal puede entender que los postulados de Darwin son definitivamente inaceptables desde el punto de vista científico pero el porqué tal errónea teoría fue difundida a tal punto de ser enseñada en las escuelas es tratado en el siguiente capítulo. Dejemos para este capítulo la incoherencia de la teoría.
La primera falla de la teoría Darvinista era la afirmación que una especie habría gradualmente formado otra. La paleontología no ha descubierto ni un mísero hueso que puedan atribuirse algún cambio gradual de alguna especie en otra. No sólo el eslabón perdido, sino ningún eslabón. Pero si ésta es una verdad que sirve para refutar la teoría, también existía como verdad que en miles de años documentados de la humanidad jamás se ha visto ninguna evolución de una especie en otra.
Los postulados de genética invalidan que cualquier mutación provechosa pudiera sobrevivir y evolucionar. Todos los casos de mutaciones o cruzas siempre han generado en mecanismos que no pueden evolucionar desde allí. Con lo que hoy sabemos del ADN, es imposible pensar en que una mutación azarosa pudiera alguna vez generar un código nuevo que no esté dañado. Ninguna especie podría sobrevivir si su código fuera continuamente alterado. En realidad todo funciona exactamente al contrario de las teorías de Darwin, el código o programa genético, es auto-corrector, es parafaseando algunas técnicas de computación y comunicación, el código logra ir anulando toda variación y tiende a restaurar el código original anulando las mutaciones.
Si un hombre o animal desarrollara un ala incipiente, luego de varias generaciones por atrofia, no uso pero por volver a su código original, el ala desaparecería, por más que los humanos necesitáramos de volar.
Que un pájaro pudiera surgir de un huevo de reptil puede parecer tan cierto como que un dinosaurio pueda ser creado de un huevo de rana. Simplemente una ficción sin basamento científico aun cuando se pretendan disfrazarla. Jurasic Park intenta entretener pero de ninguna manera hacer dogma científico. Lo irrespetuoso es que los científicos pretendan engañarnos con teorías que no tienen ni una mínima base científica.
El mismo Darwin condicionaba su teoría a la aparición de los eslabones perdidos que nunca aparecieron, por mas que se lo han propuesto millares de científicos. En realidad nada de la teoría ha podido probarse. Desde el punto científico es tan absolutamente improbable que así ocurriera como cualquier fábula de ogros.
Una de las bases de la teoría es que cuando uno se remonta hacia los estratos fósiles más antiguos donde se observa cada vez formas de vida biológicamente menos complejas. Pero la realidad es que nunca se ha observado ningún eslabón perdido entre ninguna especia. Esto tira por completo la teoría de que la evolución fue gradual y como consecuencia de una selección de las especies. Es más, los descubrimientos paleontológicos han venido a afirmar que la aparición de las especies en cada época fue un hecho simultáneo, abrupto, prácticamente al mismo tiempo, y luego hay que esperar hasta cien millones de años para que vuelva a haber nuevas apariciones de animales o plantas.
¿No le ha molestado siempre que la afirmación de que tal animal es de la familia de …? Nunca un animal es un descendiente directo. Basta leer a Sermón, especialista en genética de los microorganismos, quien asegura que siempre que se ha estudiado cualquier tipo de organismo y se acompaña su historia paleontológica, siempre se encuentra una repentina interrupción exactamente en el punto en que según la hipótesis del evolucionismo debería encontrarse la conexión genética con la cepa reproductora mas primitiva. Documenta que todos los cambios del periodo precámbrico al cambriano de microorganismos, algas, bacterias se encuentran en el cámbrico con una infinidad de estructuras más complejas como erizos, crustáceos, medusas, etc, sin una mínima prueba de infinidad de organismos que deberían ser transición de ésa evolución.
Otro problema de la evolución es también la inteligencia del ser humano. Aunque hay algunas teorías de porqué el ser humano es inteligente, poco sabe la ciencia de cómo y porque el ser humano es inteligente, cualidad que no tiene ningún animal. No es el tamaño pues los elefantes y las ballenas tienen cerebros más grandes que los humanos, ni ciertos tipos de células cerebrales que los seres humanos compartimos con algunos animales. Al no saber de que viene la inteligencia es poco probable decir con algún rigor científico, que estaban dadas las condiciones para que un ancestro se volviera inteligente, y cómo este atributo se pudo transmitir en la nueva especie, sin que ningún otro animal lo lograra.
En definitiva no existe una sola prueba de la teoría de la evolución. Ni una. Al contrario, el ADN, la genética, la excavaciones vienen una y otra vez probando su total falsedad. Pero además es falso también para el sentido común. Si la evolución es un hecho, una especie como los insectos, cuyo cantidad y ciclo reproductivo es totalmente superior al resto de los animales en términos de que debería tener mas posibilidades de observarse claramente una evolución no se dá. Hoy deberíamos tener insectos con tal evolución
La misma fuente de ámbar de la República Dominicana que inspira la película Jurasic Park, nos dá la certeza de que millones de años atrás los mosquitos y otros insectos o animales eran exactamente iguales que los actuales, sin ninguna variación.
Los evolucionistas siempre intentarán ver como no científico a todo lo que hoy se llama teoría de la creación inteligente como si la teoría de la evolución tuviera algo de ciencia. De ser cierto la teoría de la evolución tendríamos hoy millones de ejemplos, y sólo se arguyen algún ejemplo de ballenas u otro que suena más a intento desesperado de probar lo que ya es improbable que pueda probarse. Para cada “descubrimiento” evolucionista que finalmente no se puede probar hay miles de testimonios de descubrimientos de especies que permanecieron inalterables fiel a su código genético.
La única diferencia entre la teoría de un evolucionista y uno que afirme que la creación debió ser inteligente es que el evolucionista usa el tiempo como su Dios. No es mi pretensión decidir cual teoría puede ser más cierta, pero si estoy convencido que la de la evolución es una gran falsedad científica.
Desde el punto de vista matemático me es imposible creer que las cosas puedan producirse por azar. La naturaleza no me va a fabricar un automóvil por error o el paso del tiempo. Mucho menos secuencias muy complicadas que tienen un esquema lógico intrincado. Ningún programa de computadora se produce por un corto circuito.
Las leyes de la ecología tampoco permiten una creación gradual. Hoy desde el punto de vista matemático, es necesario para mi criterio que Dios haya creado especies por etapas en forma más o menos simultánea.
Incluso desde el punto de vista matemático, puedo aceptar más fácilmente que creó tres o más razas que la teoría que concuerdan tanto religiosos y evolucionistas que desean que haya habido un único adán. Con todos los problemas genéticos que ello induciría. No es creíble para mí que un solo hombre haya sido credo por Dios, quien no tenía ninguna restricción para crear un número mayor. Matemáticamente me parece que debe haberse creado varios miembros de una especie en forma simultánea para garantizar genéticamente y realmente la probabilidad de su continuación en un medio hostil como es la misma naturaleza con enfermedades, venenos, depredadores y otros problemas que deben superar las especies.
Aunque esto pueda contradecir libros considerados por la religión como dogma de fé, como el antiguo testamento, creer a pies juntillas lo escrito en él es tan errado como lo es para los evolucionistas creer en el testamento de Darwin y su evolución. Puedo entender que en el relato de la creación y del génesis hay un paralelo apreciable entre lo que está escrito allí y lo que la misma ciencia ha venido afirmando con teorías como el big bang. La Biblia afirma que las mujeres de los descendientes de Adán fueran convenientemente encontradas, pero de ninguna manera me parece lógico hacer un dogma al respecto. Alcanza conocer la intención, del escrito.
Por otra parte tampoco acepto los ateos que desean usar las mismas bases de la religión para definir la no existencia de Dios. Frases como “si Dios existe ¿Por qué hacer cosas imperfectas?” “¿Por qué tantas pruebas para crear el ser humano?” “¿Si Dios creó al mundo quien creó a Dios?” Mi respuesta en todos los casos es que la segunda parte de la oración no contradice la primera. Aun la teoría del big bang que tiene sus problemas enormes del no funcionamiento de ninguna ley física aplicable a los primeros instantes, también arranca con algo hecho, una masa, una energía enorme o una suerte de 4ta dimensión, pero como sabemos en física ningún efecto puede ser creado sin causa, no hay forma de demostrar ni de pensar que un ser que no necesita ser creado no haya dado el puntapié inicial de la creación. Se puede inventar como ateo un movimiento continuo, decir por ejemplo que el pasado es fruto del futuro, de manera de crear la ilusión de un universo que se contrae y vuelve a renacer en el pasado en algún agujero de tiempo sin necesidad de tener un momento inicial, aún así el contenido necesita por ley física haber sido creado. Y ésa es la definición de Dios.
O una roca se creó a si misma o Dios existe.
Por otra parte es una falacia tratar de decidir que por ser Dios lo tiene que crear algo según mi imagen de la perfección. Los Australianos tienen un refrán que aluden a que en la creación Dios todo lo que le salía mal lo ubicaba en Oceanía. Ello tiene más posibilidades de ser cierto que pretender que Dios quisiera hacer las cosas perfectas o de primera intención como a nosotros se nos podría ocurrir que debe ser un Dios. Lo que para un humano algo puede ser aburrido, entretenido o divertido, o lo que es perfecto o imperfecto es sólo una visión humana limitadísima. Pretender entender las razones y la voluntad de Dios y decidir lo que para Dios pueda ser perfecto o entretenido es por lo menos una irreverencia y un pensamiento demasiado limitado por nuestras propias limitaciones. No nos hemos preguntado para que sirven los insectos y después descubrimos que muchos o quizás todos cumplen su función. La primera impresión es que el mundo sería perfecto sin insectos, y no es así.
Sería lo mismo que afirmar que una hormiga en América puede llegar a conocer los cálculos matemáticos que usó Eiffel en su torre, o que un gato francés pueda conocer los problemas de las apolos en su decensos en la luna. La visión del ser humano, insignificante en un planeta a su vez insignificante en un universo, respecto a Dios, y a todo lo espiritual es decididamente no alcanzable
Es cierto entonces que creo en Dios porque matemáticamente no hay otra explicación. Podría aceptar una explicación científica si ésta fuera probablemente correcta. Pero me niego a ser engañado por quienes tuercen la ciencia para justificar lo injustificable. Si matemáticamente llego a la conclusión de que debo creer en un Dios creador ¿Por qué pensar lo contrario?
Por supuesto es importante la búsqueda científica de la verdad, y que el motor de ella sea un cierto agnosticismo al tratar de averiguar cómo, cuando, porqué ocurren las cosas como ocurren. En este sentido creo que Dios hizo su creación y la observa como un programador de computadoras ve su programa o un pastor ve a sus ovejas pastar. Pero de ninguna manera puedo avalar matemáticamente las teorías del destino que algunos sustentan.
Decidido a creer en Dios científicamente, luego creo en Jesucristo pues mi educación católica me ayuda y por el extraordinario conjunto de enseñanzas que encierra el nuevo testamento. Todo el conjunto de enseñanzas que la palabra de Jesús documenta tiene para mí una extraordinaria coherencia que desde un lado agnóstico diría matemáticamente probable que sea divino. No tanto así lo que denominamos el viejo testamento que tiene para mí algunos altibajos sin por ello dejar de ser importantes
Admito que por desconocimiento no puedo matemáticamente seleccionar una religión probable de ser la cierta. De haber sido adoctrinado en la religión judía como Einstein o musulmán como Yahya (que le dedico el siguiente capítulo) probablemente tendría como dogma postulados de ésas religiones que imagino tan coherentes como la católica.
Quizás la coherencia del nuevo testamento me impide tratar de conocer otras religiones en mi búsqueda de cuál es la correcta.
Creo sin embargo que toda la teoría de la evolución ha provisto de una herramienta para no aceptar a Dios. Es como una teoría sagrada que no debe ser ni objetada.
Científica y matemáticamente la creación es algo mucho más complejo de lo que puede cualquiera suponer. Es impensable para mí que pueda pensarse con nuestra mentalidad terrestre de que todo efecto no tiene su causa, de que un mísero grano de arena no sea le resultado de la creación de Dios, que por definición, es el ser que no necesita ser creado y que no necesita materia prima para crear algo.
Pero necesaria y matemáticamente Dios debe haber hecho su creación por etapas. No hay otra forma matemática ni científicamente de probar que no fue así. En esto disiento de los que ven al tiempo como un elemento creador, de los que pretenden ver en un gas de una piedra a su antecesor. O los que creen en la casualidad como madre de todo lo creado.
Los que no pueden ver que la genética decididamente contradice la teoría de la evolución, y al contrario de lo que este postula, la estructura genética del ser humano contiene ya mas de 6000 enfermedades catalogadas fueron localizadas en los genes correspondientes. Es decir no vamos por sucesivas mutaciones convirtiéndonos en hombres perfectos. Al contrario la genética en lugar de corroborar la hipótesis de la evolución de las especies la desacredita aún más confirmando que un organismo no puede dejar de ser lo que es, lo que es a ojos vista además lo que ha pasado con tantas especies de las cuales puede verse como en millones de años no han evolucionado.
El atribuir al azar a todo el perfecto orden que existe en el universo es matemáticamente un disparate. Es tirar la ciencia por la ventana e inventar una religión atea que es absurda e indemostrable y tiene como dogmas bases no científicas como cualquier religión.
La ciencia en definitiva es la mejor prueba de que Dios existe. La frase de Einstein “Dios no juega a los dados” ha sido interpretada tanto por los evolucionistas como los creacionistas de muchas maneras, cada uno quiere ver lo que no es. O desean abstraerse de todo el conjunto de pensamiento de Einstein para llevarlo como ejemplo aplicado de su propio pensamiento. No es un tema del destino ni de agnosticismo ni de religión. Simplemente Einstein había encontrado que toda teoría física terminaba en un orden perfectamente concebido. Creer que cualquier teoría física es fruto del azar es básicamente un postulado tan incongruente como el evolucionismo mismo.
Continua capitulo III, IV y V en los links arriba colocados |